何震 (Hé Zhèn): Lo que las mujeres debiesen saber sobre el comunismo (1907)

Traducción al castellano: @rebeldealegre
La vida intelectual de comienzos del siglo veinte en China era una rica mezcla de erudición Confuciana (claramente una tradición que se desvanecía), con una variedad de ideas occidentales — Darwinismo social, feminismo, anarquismo, el pensamiento revolucionario anti-Manchú y otros. El breve ensayo a continuación, de lenguaje simple y directo, apareció en el periódico Justicia Natural [天義 Tianyi], que He Zhen y Liu Shipei publicaban en el exilio en Japón.

¿Qué es lo más importante en el mundo? Comer es lo más importante. Ustedes que son mujeres: ¿qué es lo que hace que una sufra maltratos? Es depender de otros para comer. Veamos a las mujeres más penosas. Hay tres tipos. Están aquellas que terminan como sirvientas. Si su amo quiere golpearles, les golpea. Si quiere insultarles, les insulta. No osan ofrecer la más mínima resistencia, sino que se esclavizan a él desde la mañana hasta la noche. Se levantan a las cuatro en punto y no van a dormir hasta la medianoche. ¿Cuál es la razón? Es simplemente que el amo tiene dinero y dependes de él para comer. 

Hay también mujeres trabajadoras. En todo Shanghai hay fábricas de seda, molinos de algodón, fábricas textiles, y lavanderías. No sé cuántas mujeres han sido contratadas por estos sitios. Ellas también trabajan todo el día hasta el ocaso, y también carecen siquiera de un momento para ellas. Trabajan ciegamente, incapaces de pararse erguidas. ¿Cuál es la razón? Es simplemente que el dueño de la fábrica tiene dinero y dependes de él para comer. 

Hay también prostitutas. Cada día son golpeadas por sus proxenetas. Como sea que sea el cliente, deben servirle si quiere ser servido, o deben apostar con él si quieren apostar. Las personas les menosprecian. Las “pollos salvajes” de Shanghai tienen que pararse en las calles esperando clientes a medianoche en el viento y en la nieve. ¿Cuál es la razón? Es simplemente que ya que tu familia es pobre debes venderte de este modo para comer. 

Aparte de estos tres tipos de persona, hay también concubinas. Deben tragarse su resentimiento no importa cuán mal les trate la primera esposa. Esto también es porque dependen de los hombres para comer. En cuanto a las viudas, muy pocas son de familias ricas y morirán protegiendo su virtud. Muchas son de familias pobres y morirán pues no tienen hijos [que les sustenten] y no pueden volver a casarse. Esto también es por que no tienen qué comer. Pero incluso si sobreviven, sus vidas aún son amargas y entonces buscan activamente morir. En cuanto a las mujeres que trabajan los campos o que crían gusanos de seda, sus vidas también son muy amargas. Las cosas que tienen que hacer son suficientes como para vivir con lo justo. Además, las mujeres que se casan son golpeadas e insultadas por sus esposos o quizás ignoradas, y no se atreven a causar problemas. [Esto] no se debe a que quieran contemplar el rostro de su esposo, sino porque quieren contemplar un plato de arroz. 

Por ende aquellas de nosotras que somos mujeres sufrimos incontables amarguras e incontables males para obtener un plato de arroz. Mis compañeras mujeres: no odien a los hombres! Odien que no tienen comida que comer. ¿Por qué no tienen alimento? Es porque no tienen dinero para comprarlos. ¿Por qué no tienen dinero? Es porque los ricos han robado nuestra propiedad. Han forzado a la mayoría de las personas a la pobreza y el hambre. Miren a las esposas e hijas en las oficinas y mansiones gubernamentales. Viven de forma extravagante sin preocupaciones por tener suficiente para comer. ¿Por qué están ustedes preocupadas cada día por morir de hambre? Las personas pobres son tal como las personas ricas. Piensen en eso por sí mismas; esto debiese producir sentimientos inquietantes. 

Existe ahora un tipo de persona que dice que si las mujeres simplemente tuviesen una profesión, no temerían la inanición. Las familias de clase media, por ejemplo, están enviando a sus hijas a la escuela, ya sea para estudiar un curso general o para aprender un poco de artesanías. Luego si se casan pueden convertirse en profesoras. No necesitarán depender de los hombres para sobrevivir. De igual modo, las familias que son muy pobres están enviando a sus hijas y nueras a trabajar a las fábricas. Mientras estén ahí día tras día, tendrán un modo de sustentarse. No tendrán que convertirse en sirvientas o en prostitutas. Este punto de vista tiene algo de verdad. Sin embargo, como yo lo veo, las escuelas son propiedad y son operadas por ciertas personas, y si enseñas en una escuela, entonces dependes de aquellas personas para poder comer. Las fábricas también son construidas por inversionistas, y si trabajar en una fábrica, dependes de sus dueños para poder comer. 

Mientras dependas de otros, no puedes ser libre. Esto no es muy distinto a aquellos que dependían de otros en eras previas y por lo tanto estaban sujetas a la opresión. ¿Cómo podrían ser llamadas independientes? Además, cuando dependes de una escuela o una fábrica para vivir, ¿no acabarás cesante si cierran o si el patrón decide que tiene demasiados trabajadores o si nadie requiere de tus habilidades? Por lo tanto, en el análisis final, depender de otros es peligroso y no es para nada buena idea...

Tengo una buena idea que te eximirá de depender de otros y aún así podrás encontrar comida en forma natural. ¿Cómo? Practicando el comunismo. Piensa en todas las cosas del mundo. Fueron producidas o bien por la naturaleza o por el trabajo individual. ¿Por qué pueden los ricos comprarlas pero los pobres no? Es porque el mundo intercambia con dinero. Es porque las personas toman las cosas que han comprado con dinero para su uso exclusivo. Si cada mujer comprende que nada es más malvado que el dinero, y todas se unen para cooperar con los hombres y así derrocar completamente a los ricos y poderosos y luego abolir el dinero, entonces absolutamente nada se permitirá poseer privadamente. Todo desde el alimento a la vestimenta y las herramientas se pondrán en un lugar donde las personas — hombres y mujeres por igual, en tanto realicen una pequeña labor — puedan tomar lo que deseen tal como sacar agua del océano. Esto se llama comunismo. En ese momento, no solo seremos libres de depender de otros para el alimento que comer, sino que también el alimento será todo bueno para comer. Será posible tener buenas cosas para vestir, buenas cosas para usar, y buenas cosas para jugar. Piénsenlo: ¿será éste un mejor futuro o no? No les miento. Si solamente nos unimos, con este método [comunismo] podemos tener naturalmente un buen futuro. No hay duda de ello. Como decimos coloquialmente, “vienen los buenos tiempos.” 

Esto es lo que tengo por decir hoy.


天義 Tianyi [Justicia Natural], 1907