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Bakunin: Carta a Zamfir Arbore (1873)


Traducción al castellano: @rebeldealegre
Desde: The Bakunin Library, de Shawn P. Wilbur


Carta a Zamfir Arbore (Zamfir Ralli),
Septiembre de 1873, Locarno, Suiza.

Mi amigo Ralli,

Estás entonces ya informado sobre el Congreso de Génova, se ha tomado la decisión de eliminar el Consejo General. Se han hecho tres propuestas, las tres por personas que no comprenden muy bien lo necesario para nosotros, los anarquistas; algunos proponen organizar, reemplazando al Consejo General suprimido, una comisión central, otros quieren tres comisiones, y un tercer grupo propone delegar los poderes a una de las federaciones para la administración general de la Internacional. A ninguno se le ha ocurrido que todos simplemente proponen organizar nuevamente, en lugar del Consejo General abolido, un Consejo General preparado esta vez con otra salsa. Una Comisión Central, incluso si no tuviese poderes ni prerrogativas, sino sólo obligaciones, no tardaría en tornarse en el mismo Consejo General; tendría sus agentes, su propia propaganda oficial, sus estadísticas oficiales, sus contactos personales y en consecuencia sus planes. Tarde o temprano se transformaría sin dudas en una especie de gobierno. Hubieren al menos tres comisiones. La Internacional tendría así tres gobiernos; la transmisión de los poderes a una federación haría de ella un gobierno. Me preguntas, ¿cuál de estas tres propuestas favorezco? Obviamente sabes mi respuesta. Pretendo que nada sea puesto en el sitio de la autoridad que hemos abolido, pues no tenemos necesidad de nada de esa especie. Hemos demolido el edificio autoritario, la anarquía es nuestro programa, en consecuencia no hay lugar al retroceso. Ese fue nuestro primer golpe de hacha; una parte del edificio ha colapsado; debemos dar un segundo, un tercer, y el edificio completo de los marxistas colapsa. A tu pregunta, que es un poco traviesa, a saber, de que nuestra organización interna sea así también centralizada, respondo con franqueza y categóricamente que te equivocas. Nunca he negado la influencia de personas enérgicas, inteligentes, que ven más lejos y más amplio, de las que siempre he reconocido la influencia en la sociedad; pero me opongo a que tengan ellas el poder oficial a su disposición, pues ello es peligroso, tanto desde el punto de vista educativo como de la organización completa en particular. Nuestro propósito: realizar la fraternidad de las personas a la que queremos llegar mediante una disciplina libremente consentida, y no mediante la disciplina que la sociedad presente impone sobre la persona humana, una disciplina que es aquella del soldado, de los hermanos laicos, del monje. Para romper con aquella disciplina que despersonaliza al individuo, ¿qué es lo necesario? La anarquía como medio. Esa, entonces, es mi respuesta a todas las dudas, que me entristecerían si no conociera a mi amigo Ralli y  sus caballerosas inclinaciones.
Y ahora, pasemos a lo nuestro; la tarea de saber qué hizo Sokolov en Génova con la comisión que se me encomendó. He recibido su carta, pero no he entendido nada con claridad.


Suyo, M.B.

[Traducción en curso (al inglés) de Shawn P. Wilbur]