Errico Malatesta: Estas son sus cosas!

El texto a continuación, “Estas son sus cosas,” fue publicado por Errico Malatesta en Junio de 1920, cuando Italia estaba a un paso de la revolución. Los trabajadores habían ocupado las fábricas, expulsando a los patrones, actuando por sí mismos, sin esperar a que los diversos partidos socialistas y comunistas hicieran la revolución por ellos. Cuando Malatesta oyó que algunos trabajadores y campesinos estaban destruyendo lo que produjeron, les urgió en vez a considerar como propias esas cosas que habían producido.

Estas son sus cosas!
 
Desde unos cuantos lugares de Italia, donde los corazones rebeldes laten más fuerte, oímos rumores de irracional noción.
De la destrucción de las cosechas.
Recientemente en la zona de Novara los campesinos mutilaron a los bueyes solo para fastidiar a los patrones; y nos recordamos de aquel marido que mutiló sus propias partes bajas solamente para escarmiento de su esposa.
Tales actos serían comprensibles en un momento en que los trabajadores no tuvieran esperanza alguna de liberación inminente, cuando el esclavo, sin alternativas de liberarse, buscara un momento de agridulce deleite llevándose al patrón consigo a la muerte.
Pero en estos días, tales actos serían más una especie de manía suicida.
Hoy los trabajadores están al borde de volverse amos de todo lo que han producido; hoy la revolución golpea los pórticos y debiésemos estar compartiendo todos los productos, especialmente los alimentos, de manera de asegurar la supervivencia y la victoria.
¿O hay alguien por ahí que piense que, venida la revolución, ya no habrá necesidad de comer?
La destrucción de bienes sería equivalente a hacernos imposible sacar adelante una revolución que traiga beneficios; y, a la vez, ya que serían destruidos los bienes de solo unos pocos patrones, esto sería jugar para otros patrones que lucrarían con la creciente escasez y venderían sus productos a mayores precios.
En vez de pensar en destruir cosas, los trabajadores deben acostumbrarse a la idea de que todo lo que hay, todo lo que se produce, es suyo, hoy en manos de ladrones, pero mañana arrebatados de vuelta.
Nunca se le ocurre a ninguna víctima de robo destruir sus posesiones solo para fastidiar al ladrón, cuando sabe que pronto recuperará sus cosas.
En vez de jugar con la idea de destruir las cosas, los trabajadores deben vigilar que los patrones no las despilfarren; han de prevenir que los patrones y el gobierno dejen que los productos se arruinen a través de la especulación o el descuido, de que dejen las tierras sin cultivar y a los trabajadores sin trabajo, o que se embarquen en la producción masiva de bienes inútiles o dañinos.
Comenzando ahora mismo, los trabajadores deben pensarse a sí mismos como dueños, y comenzar a actuar como dueños.
La destrucción de las cosas es el actuar de un esclavo — un esclavo rebelde, pero un esclavo no obstante.
Los trabajadores no quieren y no tienen que ser esclavos ya más.

— Errico Malatesta, Umanità Nova, Junio de 1920