La batalla por Kobane ofrece un vistazo al nuevo modelo de democracia de los Kurdos

Traducción al castellano: @rebeldealegre

Mientras la batalla contra los guerreros del Estado Islámico atrae espectadores de todo el mundo, se le ha puesto algo de atención a las mujeres y hombres que les ofrecen resistencia al norte de Siria. La parte Siria del Kurdistán, o Rojava, como los Kurdos gustan llamarle, ha estado luchando contra los Islamistas por más de dos años ya, pero solo recientemente la batalla por la ciudad fronteriza de Kobane les ha sacado a la luz.
Y mientras es fácil retratar al pueblo Kurdo en confrontación con esta nueva amenaza terrorista, en realidad están involucrados en algo por lejos más profundo. Kobane es simbólica y el conflicto ahí carga una importancia universal. No solamente están batallando los Kurdos contra los Islamistas, sino que además están intentando crear un modelo de democracia que podría en efecto traer estabilidad a una región devastada por la guerra.
La visión política Kurda no se funda sobre ninguna creencia particular racial, étnica, regional o religiosa sino sobre una idea, o un conjunto de ideas, que debiesen resonar en las personas de todas partes.
Las luchadoras y los luchadores en Kobane afirman que se levantan por la libertad de todos en la región, sean Kurdos, Turcos, Árabes o cualquier otro. El modo en que las luchadoras y luchadores de Kobane han desafiado los roles estereotípicos de género es solo un ejemplo.
En cuanto a las diferencias religiosas, Kobane desaprueba tanto a los Islamófobos que creen que el Oriente Medio es incapaz de progreso como a los Islamófilos políticamente correctos que impulsan la condescendiente idea de que la identidad religiosa es una prioridad máxima para los Musulmanes del mundo entero. En su disposición a defender a la minoría Yazidi contra la persecución del Estado Islámico, los Kurdos han estado esencialmente promoviendo un secularismo radical y una visión de tolerancia en una región arrasada por la lucha religiosa.
Lo novedoso respecto a la lucha Kurda por la auto-determinación es la definición misma de auto-determinación. Se asume generalmente que el concepto, al aplicarse a naciones, significa el derecho de las naciones a separarse y formar Estados propios, pero los Kurdos lo ven de otra forma. Muchos creen que un experimento de confederación democrática es lo que la región realmente necesita.
Esta es una idea patrocinada por el fundador del PKK Abdullah Ocalan, quien es un intelectual y figura moral central para los Kurdos. El PKK, o Partido de los Trabajadores del Kurdistán, ha estado luchando contra Turquía por mayor autonomía desde 1978 y también ha entrenado luchadores Kurdos en Kobane. Los escritos de Ocalan, compilados desde los confines de una prisión Turca donde ha languidecido por cerca de 15 años, han provisto de una sólida plataforma ideológica a la lucha Kurda. Él cree que los Estados-nación son inherentemente opresores. Puede que los grupos oprimidos  tengan un deseo legítimo de formar Estados propios, pero incluso tales Estados recién formados solo sirven para reemplazar una forma de dominación por otra. Para él, el Estado-nación está ligado al nacionalismo xenofóbico, al sexismo y al fundamentalismo religioso.
El confederalismo democrático es un sistema de gestión que estaría basado en mayor consenso colectivo y participación voluntaria. La ecología y el feminismo son vistos como pilares centrales para el auto-gobierno local. Se clama por un sistema económico que ha de estar basado ni en la explotación del trabajo humano ni en el uso irracional de los recursos naturales.
Kobane ha implementado esencialmente esta teoría en la práctica. Las ideas podrían parecer utópicas y los realistas pueden, con bastante legitimidad, cuestionar la sustentabilidad de las comunas autónomas que no tengan el respaldo político o militar de un Estado centralizado. Pero como dijo Oscar Wilde, el progreso es la realización de la Utopía. Quizás el progreso de Kobane es justamente eso.
La lucha por Kobane es un evento de importancia global a la par con la Declaración de Independencia, la Toma de la Bastilla, la Comuna de París, o la victoria Vietnamita en  Dien Bien Phu.
El éxito de los Kurdos desafiaría los horizontes intelectuales, éticos y políticos establecidos.
En un momento en que los partidos de derechas están creciendo en Europa y en todas partes, y el fundamentalismo de las minorías crece en paralelo, los Kurdos están ofreciendo algo distinto y que no debe ser ignorado. En ese sentido, están luchando por todos.